YO, HATÓN

El último asgardiano (2010)

Género: Novela



Los relatos de Naide (2007)
Género: Relatos
Relatos

                          

                                             

Los relatos de Naide

 

Susana

 

 

Hoy, he pasado el día solo... Durante largas horas he estado observando el mundo desde mi balcón (como vivo en el piso quinto de mi edificio, ni que decir tiene, la perspectiva  de mi calle que éste me ofrece). He estado largas horas divagando sobre la vida de las personas, que bajo mis pies se movían incesantemente, y durante aquel devenir de suposiciones, siempre he encontrado algo que me ha traído el recuerdo de mi amiga Susana… Pero para poder describir aquí quien es, no tengo más alternativa que hacer una carta para ella, pues de otra manera me resultaría imposible.

Querida Susana:

Ahora mismo estás lejos de mí. Te fuiste para empezar una nueva vida... en otro lugar,  con otra gente.

Yo, continúo aquí, con los mismos amigos, las mismas aficiones y, como no, el mismo trabajo.

Esta carta va dirigida a ti, y aunque nunca la leerás, necesito escribirla, me hace falta hacerlo, porque eres casi todos mis recuerdos, una parte de mí… y por ello quiero empezar esta nostalgia desde nuestra niñez.

Pobre Susana, amiga mía, que nunca soñaste… Pero ¿cómo ibas ha hacerlo? si nunca tuviste una niñez como las demás… Recuerdo que  mientras tus amigas hablaban de sus sueños y comentaban: “He soñado, que era doctora de un hospital muy importante. Pues yo anoche, que tenía un pony precioso. Yo que nos íbamos de excursión, todas juntas, y al llegar a un lago muy grande, resulta que estaban allí los chicos”. Tú, amiga mía, callabas... porque cuando te acostabas, sólo dormías. Te robaron ese tesoro... esa joya que, en aquellos años, nos hacía levantarnos felices cada mañana. Te lo quitaron con desprecios hacia ti y humillaciones como:

-¡Todo lo haces mal! ¡No aprendes nada bueno! ¡Más vale que hicieras algo de provecho en vez de pedir tanto! ¿Sabes lo que cuestan los libros? ¡A tu edad, tu madre sabía hacer de todo, no como tú que no sabes hacer nada!

Cuantas palabras de desprecio como esas oíste... lo sé, y lo sé porque muchas veces estuve allí, contigo. Entonces no pude entenderlo, pero con el paso del tiempo lo comprendí, me di cuenta de que tus padres cargaron, sobre aquella indefensa niña, todo el peso que debieron soportar ellos... por eso, cuando te dormías cada noche no podías soñar. ¿Quién puede fantasear cuando se siente fracasado? Eras sólo una niña... mi querida Susana.

De igual forma, recuerdo nuestra adolescencia, en ella, eras una chiquilla que caminaba en medio de la desolación y escondía en si misma su anhelo de ser hallada... también lo sé, puesto que igualmente permanecí allí,  contigo.

Con el paso de los años, construiste un muro infranqueable alrededor de tu corazón… no tenías ninguna culpa, pues no sabías soñar. Los hombres huían de ti… les asustabas, y yo notaba tu sufrimiento... lo sé, pues siempre me mantuve allí, contigo.

Ya no tengo noticias de ti, no puedo saber donde estás. Huiste de aquí, de tu pasado, pero me temo, que aunque estés en el paraíso seguirás igualmente perdida.

Mi querida amiga, no encuentro la manera de pedirte perdón... Me culpo por no haber sabido hacerte soñar (aunque sólo una vez), porque si lo hubiera conseguido, habrías visto el mundo que hay dentro de cada uno de nosotros: ese infinito de ilusiones casi imposibles, que nos acompaña siempre que estamos solos, y que llevamos en nuestro interior para defendernos de la realidad que nos rodea.

Adorable Susana, yo si te vi en mis sueños muchas veces, y en ellos pude ver lo que había en ti y te lo mostré en numerosas ocasiones, pero no lo podías entender, porque tu nunca los tuviste, te los habían arrebatado  para siempre…

Adiós, de alguien que te querrá siempre.

 

Lo que acabo de hacer aquí, no es tan extraño como pueda parecer. Sé, que quizá debiera habérselo dicho antes de que ella se marchase (no con esas palabras claro), y espero también, que no me juzgues a la ligera, porque si miras profundamente en tus recuerdos, es posible que, igualmente, veas una parte de ti en estas líneas que acabo de escribir.

Creo que tú, como yo, alguna vez te has visto en la incertidumbre de enviar, o no, esa carta o ese e-mail que ibas a redactar o habías redactado, y finalmente, por alguna razón, se quedó en algo sólo tuyo que no quisiste o no te atreviste a compartir... Si es así, asimismo has de pensar, que puede que, en tu caminar por la vida, alguien hizo una carta para ti que nunca te envió, y que de haberlo hecho, es posible, y sólo posible, que aquellas palabras hubieran cambiado el curso de tu historia.






                                      FIN   


ISBN: 9788498026108 PÁGINAS: 144 ENCUADERNACIÓN: Rústica LENGUA: Castellano
EDITORIAL: Entrelineas Editores AUTOR: Jaime Arroyo Vinuesa

 


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